Con récord de 19 victorias y 28 derrotas, válido para un mediocre 12° lugar en la débil Conferencia Este, resulta muy complicado sostener la etiqueta de equipo del momento para los Charlotte Hornets. Y sin embargo, eso es exactamente lo que son.
Con su aplastante victoria por 130-93 sobre Philadelphia de este lunes, los Hornets dieron una nueva muestra de un presente alucinante, que nada tiene que ver con su registro negativo. Ni que tampoco termina de explicarse con su correcta marca de 5-2 en los últimos siete encuentros, sino con algunas estadísticas llamativas que se esconden dentro de ese acumulado de triunfos y derrotas.
Para empezar, hay que decir que los dirigidos por Charles Lee tienen el mejor diferencial de la liga en 2026. A lo largo de 14 partidos, los Hornets registran un +11.8 puntos por encuentro, que supera el +9.9 del cómodo líder del Este, Detroit, e inclusive el +8.5 del puntero absoluto del Oeste, Oklahoma City. Nadie trae un paso más firme que la franquicia de North Carolina en este enero.
Pero hay más. Incluso si incluimos lo que había sucedido en la primera parte de la temporada, entre octubre y diciembre, notamos que los Hornets tienen uno de los quintetos más efectivo y dominantes de toda la liga: su alineación titular (Ball, Knueppel, Miller, Bridges y Diabaté) presenta un net rating de +23.4, la segunda mejor de la competencia para cualquier formación con un mínimo de 100 minutos compartidos.
Ese cinco inicial de Charlotte supera al mejor quinteto de Denver (Murray, Johnson, Jones, Watson y Jokic), el cual se queda en un +20.1, mientras que OKC presenta la única alineación más dominante que la de Charlotte, con un +25.3 para su Gilgeous-Alexander, Wallace, Williams, Dort y Holmgren.
El solo hecho de tener a los Hornets inmersos de lleno junto a equipos como Detroit, Oklahoma City y Denver es una señal clara de que se está cocinando algo grande en Charlotte, por primera vez en muchísimos años.
Por supuesto que el récord y su lugar en la clasificación del Este es lo que es: malo o, en el mejor de los casos, intrascendente. Pero mucho tiene que ver un inicio de temporada repleto de lesiones y las pocas garantías que ofrece su banquillo, para sostener el excelente rendimineto de sus cinco iniciales.
Aún así, proyectando a futuro, Charlotte parece haber encontrado lo más difícil para cualquier franquicia: jugadores estelares -incluso sin contar al irregular LaMelo Ball, Kon Knueppel y Brandon Miller lucen exactamente como eso-, un excelente encaje entre sus piezas principales y un rendimiento apabullante de su cuadro titular.
Así, en los últimas días vencieron a Oklahoma City por 27 puntos, a Utah por 55, a los Lakers por 18, a Denver por 23, a Orlando por otros 27 y a Philadelphia por 37. Está claro que ya no es casualidad o producto de una noche inspirada. Los Hornets han encontrado un rendimiento y ejecución ofensiva que, hoy por hoy, es la envidia de la mayoría de sus rivales.
Si mejoran en los márgenes, se mantienen sanos y demuestran que lo de estos meses no es un espejismo, pronto podríamos estar hablando de un equipo capaz de dar un salto similar al que tuvo Detroit, que tras años en el fondo del Este, hoy mira al resto de la Conferencia desde arriba.