El United Center vivirá este sábado una de esas noches que quedan en el recuerdo. Es el cierre de un círculo que comenzó en 2008. Los Chicago Bulls retirarán el dorsal número 1 de Derrick Rose, elevando al techo del estadio la camiseta del hombre que le devolvió la esperanza y el orgullo a una ciudad que, tras la era de Michael Jordan, había quedado condenada al vacío.
Rose no fue solo una estrella de la NBA. Para Chicago, fue el hijo pródigo. Nacido y criado en Englewood, uno de los barrios más humildes de la ciudad, su llegada como pick número 1 del Draft 2008 marcó una conexión entre la franquicia y su comunidad. Rose se convertirá en apenas el quinto jugador en la historia de los Bulls en recibir este honor, uniéndose a leyendas de la talla de Michael Jordan, Scottie Pippen, Jerry Sloan y Bob Love.
The kid from Englewood is going into the rafters. Pic.twitter.com/5iAPlVlNtt
— Chicago Bulls (@chicagobulls) January 23, 2026
El impacto del MVP más joven de la historia
Para entender el porqué del retiro del dorsal de Rose, hay que viajar a la temporada 2010-2011. En aquel entonces, la NBA parecía que iba a empezar a ser marcada por el inicio de la era del Big Three de LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade en Miami Heat, pero un joven de 22 años intentó romper el guion. Rose promedió 25 puntos y 7.7 asistencias, liderando a los Bulls a un récord de 62 victorias, el mejor de toda la liga por encima del equipo de LeBron James.
Eso le valió a D-Rose ganar el MVP y marcar el récord de ser el MVP más joven de todos los tiempos. Un premio a una estrella joven de un estilo de juego eléctrico, basado en una potencia y una velocidad que parecían desafiar las leyes de la física. Rose jugaba cada posesión como si fuera la última, con una agresividad en el aro y un nivel que obligó a la NBA a implementar la "Derrick Rose Rule" para regular los contratos máximos de los novatos más destacados.
Sin embargo, el destino fue cruel. La rotura del ligamento cruzado anterior en los Playoffs de 2012 contra Philadelphia, apenas un año después de ese MVP, marcó el inicio de un calvario de lesiones que privó al mundo de ver el techo real del talento de Rose.
Las lesiones destruyeron la carrera de Rose, pero su etapa en Chicago también dejó una lección de resiliencia. A pesar de los quirófanos, Rose siempre buscó la manera de volver a impactar, dejando momentos icónicos como aquel triple ganador contra los Cleveland Cavaliers de LeBron James en los Playoffs de 2015, una imagen que también permanece grabada en la memoria de todos los seguidores de los Bulls.
Un legado más allá de las estadísticas
Rose, retirado en 2024 tras una temporada en Memphis Grizzlies y otras previas en New York Knicks, Cleveland Cavaliers, Detroit Pistons y Minnesota Timberwolves, jugó en Chicago desde 2008 a 2016. Ocho campañas de las que solo jugó más de 66 partidos en tres: la de novato, la segunda y la del MVP, la tercera.
Derrick fue All-NBA solamente en esa 2010-2011, no volvió a ser All-Star después de 2012 y solo dos veces en su carrera superó la primera ronda de Playoffs: las finales de conferencia de 2011 y la segunda ronda de 2015.
Luego nunca volvió a ese nivel de forma constante y solo se destacó bastante en otro rol, el de sexto hombre en Minnesota, Detroit y New York ya cerca del final de su carrera.
Sin embargo, el homenaje de este sábado no es solo por sus logros o aquel premio de MVP; es un agradecimiento a ser la estrella más grande que tuvo Chicago en este siglo, un símbolo de la ciudad, el jugador que le hizo creer que los Bulls podían volver a lo más alto de la NBA. Desde la despedida de Michael Jordan en 1998, Rose ha sido el único MVP de los Bulls y el líder de la única campaña en la que llegaron a la final del Este.
One of the greatest Chicago stories ever told. Https://t.co/hqB5Fkcn6s pic.twitter.com/ZlR9ilzhVU
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La ceremonia, que se llevará a cabo en el descanso del duelo contra los Boston Celtics, promete ser emocionante como todas las de este estilo. Se espera la presencia de antiguos compañeros del aquel equipo conducido por Tom Thibodeau, como Joakim Noah y Luol Deng.
Con el número 1 colgado en lo más alto, Chicago no solo retira una camiseta; dejará a la vista para siempre el recuerdo de un jugador que, antes de que las rodillas dijeran basta, le demostró al mundo que en la Ciudad del Viento, los milagros también pueden nacer en las calles de Englewood.